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A partir de la introducción por parte de Lacan, del término “l’un bévue” que traslitera con el Unbewusste, freudiano, y traduce como “ una equivocación”, se desprenden una serie de consecuencias, al nivel de la práctica del análisis, que aun no terminamos de mensurar.
Este libro, resultado del seminarios dictado por María del Rosario Ramírez, durante el año 2008, y que preserva el mismo título “ La equivocación del amor”, testimonia sobradamente de alguna de esas consecuencias.
El desarrollo elegido por la autora, comporta por una parte un
despliegue, es decir una lectura centrada y que tiene su punto de partida en el Seminario de Lacan“ L’insu que sait de l’une bévue s’aile à mourre ”, sostenida en una disposición enseñante, que no ahorra precisión y rigurosidad.

A su vez podemos leer, en aquello que está dicho por la autora, una posición respecto de la práctica analítica, resignificada desde allí, que incluye una manera de situarse en relación a lo que se considera a veces equivocadamente “ la ultima enseñanza de Lacan ”, en este caso la lectura no se aleja en el texto, del decir de Freud.
El título mismo acierta en lo relativo a las cuestiones que están en juego, si bien como sabemos, “ l’ un bévue”- la una equivocación- no concierne solo al amor. ¿ Hay acaso “ una equivocación” que le corresponda al amor, o el amor como tal no es otra cosa que “ una equivocación” ?
“ L’insu que sait de l’une bévue s’aile à mourre”, si algo compromete este título propuesto por Lacan, si a algo llama, es a ciertas decisiones de traducción. El lector las va a encontrar variadas, según el contexto de cada uno de los capítulos, “ el insabido que sabe de la una-equivocación se ampara en el amor”, y “El fracaso de la una-equivocación es el amor”, los distintos capítulos desarrollan esas dos dimensiones, tanto el amor como amparo, como el amor como respuesta al fracaso de la una equivocación.
Durante el desarrollo de las reuniones, podemos reconocer algunos ejes, dicho de otro modo, líneas de fuerza : mencionemos al menos tres:

1-El interés que el tratamiento de la equivocación exige en su articulación con la transferencia, a partir de la
evocación de “ La méprise du sujet suposé savoir ”.
2- El Sínthoma como equivocación.
3- La articulación entre la equivocación y la interpretación a partir de la función de lo escrito.

Seguramente el lector podrá reconocer otros, implícitos en la trama de los desarrollos.
El hecho de la aprehensión de Lalengua, de estar aprehendidos por Lalengua, pone en juego un no-todo en la lengua y en las lenguas, es condición de existencia del equívoco, estamos- por decirlo de algún modo-,
condenados al equívoco, volviendo inútil, cualquier pretensión unívoca del sentido, con el goce semiótico que allí habita, donde la una-equivocación encuentra su lugar en la propuesta de Lacan, como la desarmonía que determina que la práctica analítica, orientada hacia lo real, no se reduzca a la dimensión del sentido.
Cualquier prólogo, que solo tiene la función de invitar al lector a entrar en la trama de los desarrollos, padece por decirlo de algún modo, de una insuficiencia para dar la medida de la amplitud de lo que allí está dicho, y mas aún de lo que podemos desprender como decir, que solo es efecto de su lectura. Voy a destacar entonces, con la salvedad antes mencionada, dos ejes ,reconocibles.
Uno el que hace a las dimensiones de la escritura, el tratamiento de la letra, que concierne a la lectura y la interpretación, que convergen en la afirmación de Lacan, que indica que la interpretación se especifica por ser “ poética”, que comprende tanto a Joyce, como el trabajo freudiano acerca de la letra y el sueño, y particularmente lo que hace a la necesidad de referirse a la escritura china, a partir de los trabajos de Francois Cheng- referidos al lenguaje poético chino, y la escritura poética china-, desarrollos notablemente logrados.
Por otra parte, el despliegue de la noción de Lacan, del psicoanálisis, como pudiendo considerarse “ una estafa”, término que llevó a ciertos malos entendidos. El lector podrá encontrar los distintos contextos donde Lacan, hace referencia a ese término, en un tratamiento que lo ubica, en su alcance y su precisión.
La posición del analista, depende fundamentalmente de las consecuencias que el discurso analítico, haya tenido para él, que incluye dar cuenta de su práctica, y llevar al mayor grado posible, el compromiso con la lectura, y el avance del discurso, este libro da cuenta sobradamente de ambas cuestiones, se puede leer que en esa dirección está la autora, y en eso estamos.

Gabriel Levy.


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“Alrededor de la casa existe ese océano que tú conoces
y que jamás descansa…”
(G. Apollainer)*1*

Un titulo mas allá de la propiedad o cualidad que atestigua es también producción, apuesta, desciframiento.
“Ética e interpretación: los sueños” nos acerca una pincelada otra que en el lienzo del discurso revela como tonalidad, la seriedad de una diferencia hecha transmisión.
Sobre su tela y en transporte metafórico transitan: el trauma, el duelo, el sueño… cifrados en el “arbeit” ese trabajo que

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también es de escritura, la misma que desde la convicción del estilo señala Diego Halfon Laksman en el prologo: Escribir el duelo.
El punto de anudamiento de estos conceptos es precisamente el lugar que la función de la falla tiene en el aparato psíquico, sin dejar de lado aquello que reconocido como pérdida, permite la elaboración del duelo.
¿Sería un sueño transmitir la falta? La letra de este libro revela en sus palabras que es posible a partir de la función de la falta hacer pasar el bien-decir de una ética.
Trauma, duelo, sueño… anudan la huella imborrable de un descubrimiento: la escritura de Freud; su primer libro. “Muchas veces llegue a vacilar y en múltiples ocasiones me encontré confundido, pero siempre recuperé mi seguridad acudiendo a la Interpretación de los Sueños”. (S. Freud).
Lo que sigue es un estilo, señal-señuelo de un rumbo legible: “el deseo del enseñante”. La autora en ese “escribir hablando” homologado al “leer escuchando”, anuncia la resultante de una posición: un curso de enseñanza que hace del discurso oral, publicación.
Una apuesta que es además invitación…invitación a la lectura en que Miriam Fratini “sabiendo sin saberlo” nos conduce hacia los tropiezos que el Psicoanálisis nos enseña, no sin trazar una dimensión (seriedad de una diferencia) en la frase: “enseñar es antes que nada permanecer permeable a los efectos de tal saber Inconsciente”; lo cual significa “respetar el ropaje del enigma que lo oscuro conlleva” sin hacer de él “un recuso de manipulación”.
Nada más, ni nada menos para la subjetividad de una época que teñida por historias vacilantes nos aleja de nuestro antecedente: la existencia del Psicoanálisis.
Si se trata de un paisaje del logos y de su relación con la realidad ¿cómo no incluir entonces al “más pequeño e imperceptible de los cuerpos”?*2*

“De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

A las sombras, los sueños y la formas
que destejen y tejen esta vida”
(J.L. Borges)*3*

Silvia Fratini.

 

*1: Apollinaire, Guillaume. “Caligramas. Antología” colección Visor de Poesía. 1996

*2: Gorgias. Definición del logos.

*3: Borges, Jorge Luís. “Limites” Antología personal. Ediciones Sur. 1961.


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