Presentación
Con el significante “Freudianas” nombramos un lazo social, es decir, la existencia de un lugar: donde un discurso es practicable.
La antecedencia de la práctica a la que Freud dio comienzo, cuya letra Lacan ha transmitido -en las articulaciones de su enseñanza- como “retorno de Freud”, es la antecedencia del Psicoanálisis a los analistas. En el retorno de Freud, la preposición es el índice de una marca de procedencia, de la materialidad de la letra en cuestión, de la cosa a la que dio nombre, de lo inagotable de sus textos, y de lo vivo de un “decir”. Orienta el saber del analista, la causa cuya raigambre procede de la experiencia del análisis, determina en cada uno de los practicantes el modo de construir los conceptos, la permeabilidad a la interrogación del saber y la dirección que da a la cura.
Estamos diciendo que no hay elaboración de los conceptos sin la experiencia del inconsciente, la relación a ese instituyente que es el deseo para cada uno, ese diverso entre equivalentes. Nos gusta resaltar esto último como “lo que no cesa de ir haciéndose” ¿por qué? porque da con la noción de “el estilo” algo que queremos tenga lugar. Es decir, el modo singular que toma para cada uno, el saber acerca de la castración, cómo construye la teoría y la cuestión ineludible -muchas veces álgida- es que nada de esto puede hacerse por fuera del síntoma y su política.
Hacemos hincapié en: síntoma y política, porque se corresponden con el trayecto que cada uno hace en el análisis. Desde la necesidad del síntoma: el malestar, el desconocimiento y la dificultad de localizar su razón, hasta encontrar la lógica que demuestra su necesidad. Es un trayecto en el cual se da esa asimetría de la transferencia en la que se aprehende que uno puede hablar sin escucharse hablar, y que lo que llamamos el analista es aquél que tiene como función entre otras, escuchar, es decir, que la transmisión de su experiencia haga posible para aquél que le dirige la palabra que pueda escucharse hablar. Para ese trayecto la institución no es ni puede ser un atajo eficaz. Allí cada uno traduce y lee -en la medida de lo que ha llegado a saber en su experiencia de análisis- sobre el síntoma y su política, política que preferimos sea explícita.
Que se llegue a identificar el Psicoanálisis con las personas es una de las resistencias al Psicoanálisis en las agrupaciones de analistas. Es la manera que encontramos de decir que un Ideal encarnado es un contrapeso para la transmisión porque el trabajo de cada uno, pasa a ser –como se dice- forzado, y un peso para la causa que queda así aplastada, en su lugar abreva la psicología de masa.
Nuestro anhelo es que sea posible mantener viva la pregunta:¿Qué hacemos cuando hacemos Psicoanálisis?
Freudianas es el nombre que con gusto hemos elegido y respecto del cual una serie de personas hemos decidido inscribir nuestros nombres, para que en él vaya cifrada nuestra apuesta respecto del Psicoanálisis. Es la apuesta a la que invitamos.
